martes, julio 26, 2005

Le Moustache e Le Paragôlp

Sentado en mi porche con ponche mi mente hizo zas!. Mientras el viento de la costa oeste me chiflaba al oído una canión de bethoven, me iluminé mal!...
Como he podido soportar tantos años sin aprendeher el sabor agridulce de la áspera realidad? Es que he estado ciego ante la madre verdad? Acaso, vehementemente, me he vanagloriado con una brochette de mentiras?...
Bajo la binaria impronta del cambio, hay gente que de repente se afeita el bigote. Como quien se lanza desde un trampolín hacia una piscina cuya profundida se podría medir con ojas de lechuga, esa gente va y se afeita el bigote.
Con desenfreno y frenesí, dan el salto a una nueva imagen que cambiará nuestras vidas para siempre. Es de nuestro menester soportar el atrofiamiento del moustach, o bigote, ajeno. Dedicar nuestra alegría, al horrible instante en que uno se da cuenta que el señor se afeitó el bigote, no es posible. Jamás aceptaremos esta nueva conjetura facial.
Magnun se sacó el bigote y nunca mas fue Magnun. Alejandro Greco, el del programa de Disney, nunca mas volvió a ser reconocido, a la distancia, por Goofy y Berugo Carámbula dejó la televisón de aire el mismo día que en que se afeito.Crisis de imagen, programa de identidad averiado y sin ganas de ejecutarse.
Caos en la ciudad, filas, números, velocidad y carrasperas entre los coches. Roces, caricias y cacaréos. Los chofeaurs cabalgan rinocerontes con stereo por las abnegadas arterias de la afiebrada metropolis. Crash!. El choque de Jupiter y su onda expansiva abollan la puerta de un remisero. El paisaje esta cambiando y las ópticas están atomizadas por el verdugo del ser urbano, el asfalto. Dos guías estan dispuestos a pegarse para luego bañarse y mirar televisión, pero el sensible Taunus se ha quedado sin su paragolpe.
Herido y no atendido, con vergüenza, la nueva imagen del cuatro ruedas corajéa entre la vida y el papelón. El seguro impago y un laburo de mierda es el último suspiro de la vieja imágen de lo que ese coche supo ser. Sin su paragolpe el sol le da donde nunca le ha dado y la falta de abrigo en invierno deja al desnudo la fría papada metálica antes jamás mostrada.
Es que he negado a la realidad como quien niega una copa de orujo luego de hacerse buches con enjuague bucal? Puede que no haya madurado lo suficiente como para que mis pelos alcancen la única y elevada verdad?. O es que cuando alguien se afeita el bigote, un coche queda sin paragolpes?

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